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EL 70% DE LAS MUJERES NO SABE COMO COMPRAR EL SUJETADOR ADECUADO



Investigamos las claves para que la lencería no solo sea cómoda sino, también, buena para la salud y sexy al mismo tiempo

Ni la talla y, muchas veces, tampoco el modelo. El sujetador no es sólo un instrumento más o menos sexy que evita que el pecho exhiba su lozanía en movimientos desbordantes, como cuando una mujer corre para no perder el autobús.

Tampoco es sólo un instrumento de seducción que obra milagros con un pecho, sea respingón o timorato. Un buen sujetador reparte el peso del pecho y evita dolores de hombros o de espalda.

El aro, por su parte, debe recoger, no estrangular ni clavarse debajo de la axila, ni tampoco dejar que el pecho sobresalga por su parte inferior. “Yo he visto hasta mujeres a las que el aro les pasa por medio del pecho. Eso es malísimo para la salud del tejido pectoral”, explica Nuria Sardá, directora creativa de la firma Andrés Sardá.

No acertar en la talla es buscarse molestias innecesarias. Por no hablar de un despilfarro de dinero con los tiempos que corren. En el grupo belga Van de Velde, distribuidor de prestigiosas marcas como Marie Jo, Marie Jo L’Aventure, PrimaDonna (especializado en mujeres con curvas hasta la copa I), PrimaDonna Twist y Sardá by Andrés Sardá, ponen cifra a este desatino: un 70% de las mujeres erramos al elegir el sujetador. O los sujetadores…

Porque, como explica muy bien Anna Píriz, directora de Rigby&Peller para España, “una vez que sabes tu talla hay que ver cuándo te lo vas a poner. No es lo mismo la clienta que trabaja sentada en una oficina que la que por su oficio ha de moverse más, agacharse y levantar los brazos, como podría ser el caso de una celadora o una cuidadora infantil”.

“Y, por supuesto, se debe usar uno diferente, con mucha mayor sujeción, para hacer deporte de alto impacto como el running”, agrega.

El sujetador ha de asegurar un buen soporte en todas las posturas teniendo en cuenta que “la espalda sujeta un 80% del peso del pecho. Por eso hay que garantizar que el sujetador queda bien ajustado a la espalda”. Esto es, que el regulador nunca quede a una altura superior al bajo pecho (el contorno justo bajo el pecho) y que “ni apriete demasiado ni quede flojo al abrochar el cierre”, apunta Nuria Sardá.

“Es grande cuando puedes meter la mano entre el cierre y la espalda”, señala Píriz. En el primer caso, bastará con abrochar en los corchetes exteriores. En el segundo caso, si ya no quedan corchetes para ajustar, habrá que ir pensando en cambiar de sujetador. “Lo mismo con los tirantes”, recuerda Sardá, “no deben quedar ni demasiado largos ni tan tensos que se te suba la espalda hacia atrás”.

Y al final llega la madre de todas las batallas, determinar la copa y el contorno. “Es fácil”, asegura Nuria Sardá. “Hay que tomar medidas del bajo pecho y el sobre pecho. La copa, es la desproporción entre pecho y espalda. El estándar son 15 centímetros de diferencia, que es la copa B. Todo lo que se mueva son las otras copas: 20 centímetros, copa C; 25, copa D…”. Apunta también que “si a una mujer le aumenta el pecho algunos días de su ciclo menstrual es mejor no probarse un sujetador esos días. Si el aumento de talla es muy evidente mejor tener uno más cómodo o de una talla más para esos días”.

De igual modo, todos los expertos en lencería insisten en que la talla de pecho no es un valor inmutable. Varía igual que lo hace la anatomía femenina con la edad, los embarazos, los cambios de peso… Así que, para evitar errores, mejor volver a chequear la talla cada vez que se va a comprar un nuevo sujetador.

Mientras en muchos establecimientos las dependientas se limitan a preguntar qué talla tiene la clienta para darle uno o varios modelos para probar, en Rigby & Peller su fuerte es el servicio de “lingerie styling”, esto es, una compra asesorada por una estilista que acompaña a la mujer en el probador para asegurarse de que acabará eligiendo la talla y modelo que mejor le sirvan.

“Es un servicio que dura mínimo unos veinte minutos”, explica Píriz, “en los que la clienta nos explica qué quiere, para qué lo quiere, si es para una ocasión especial o para el día a día, si lo va a llevar con escote o con jersey de cuello vuelto…. Analizamos su anatomía y sus necesidades y elegimos el sujetador que más convenga”. Lo hacen en probadores amplios, con doble cortina por si la clienta va con un acompañante pero prefiere preservar para ella la intimidad del anti erótico momento del cambio y prueba de sujetador.

Elegido el sujetador queda garantizarle una buena vida. Según Nuria Sardá “hay mujeres que solo los lavan a mano pero yo reconozco que los míos los lavo en la lavadora, dentro de una redecilla, en un programa suave y a baja temperatura. A mano pueden sufrir más porque a veces nos excedemos con el detergente, o los dejas más tiempo en remojo y eso debilita los tejidos. Lo que sí te digo es que la secadora es fatal porque desgasta mucho”.

Una última cuestión, ¿hay que tener al menos dos sujetadores, para tener de quita y pon? Píriz enumera los que deben formar parte del “fondo de armario de cualquier mujer”. Y no son dos, sino “ocho básicos: uno sin tirantes, uno de escote profundo para esas ocasiones en los que vayamos a usar un vestido o camisa muy escotados, el deportivo, de escote bañera, uno multifunciones con tirantes intercambiables, uno en color piel, uno negro y, cómo no, uno sexy con blonda”.

Fuente: http://www.ay-va.pareymedia.com/news/consumption/noticia-el-70-por-ciento-de-las-mujeres-no-sabe-como-comprar-el-sujetador-adecuado.html#.VVDzcdLF8uc